Pasan los años.
Pasan los años y hay cosas que no cambian. Cosas que siguen igual. Quizás haya algunas diferencias, pero lo que podríamos denominar el núcleo, sigue igual. ¿Por qué no aprendemos de los errores? Quizás porque no sean errores en sí, pero, entonces ¿por qué somos tan masocas y seguimos aferrándonos a aquello que nos hace daño? ¿no es más fácil huir hacía algo mejor? ¿no es mejor huir hacia la felicidad?
Supuso que es porque seguimos creyendo que esas cosas nos traerán la felicidad. Siempre se ha dicho que la esperanza es lo último que se pierde.
Es hora de cambiar, de avanzar, de abandonar viejas historias que nunca llegan a su fin. Si ha de ocurrir algo nuevo, positivo, que ocurra, a ella ya no le afecta. O por lo menos, intenta que no le afecte, pero es casi imposible. Siempre hay cosas que logran poner nervioso, que consiguen sacarnos de la estabilidad y nos revolucionan. ¿Por qué actúa así el cuerpo? De manera razonada sabe que no es bueno, pero sigue sucumbiendo. Ahora quiere creer que no lo hará, pero en algún lugar de su mente sabe que lo hará, que no podrá resistir, y en otro lugar no muy lejano a ese, quiere hacerlo. Ese es el problema, que alguna parte de ella sigue queriendo hacer esas cosas, aunque sabe que estos últimos meses, estas últimas semanas, sus deseos han disminuído. Quiere seguir por ese camino, abandonar esa vieja historia. Le vienen muchos recuerdos a su mente que la confunden. En el fondo sabe, que, prácticamente, desde ese primer fugaz momento, eso era lo que quería. Lo que nunca pudo imaginar en ese momento es que lo fuera a conseguir, pero, ¿a qué precio?.
Sabe que es una persona totalmente diferente a la que había en aquel coche aquella noche de verano, que ha madurado y evolucionado hacia algo mejor. Podría decir que se quiere más, por así decirlo. Por un lado sabe que no le conviene, que debería alejarse porque, aunque no lo quiera, le crea una dependecia, pero por otro lado también sabe que no es la dependencia de antaño, ahora es mucho más ligera, sin embargo sigue estando ahí y es eso lo que la hace caer una y otra vez. ¿Está a su merced? ¿O sólo son casualidades?
Es hora de decir basta.
Es necesario dejar de caer en la tentación.
Es hora de decirte adiós.
Pasan los años y hay cosas que no cambian. Cosas que siguen igual. Quizás haya algunas diferencias, pero lo que podríamos denominar el núcleo, sigue igual. ¿Por qué no aprendemos de los errores? Quizás porque no sean errores en sí, pero, entonces ¿por qué somos tan masocas y seguimos aferrándonos a aquello que nos hace daño? ¿no es más fácil huir hacía algo mejor? ¿no es mejor huir hacia la felicidad?
Supuso que es porque seguimos creyendo que esas cosas nos traerán la felicidad. Siempre se ha dicho que la esperanza es lo último que se pierde.
Es hora de cambiar, de avanzar, de abandonar viejas historias que nunca llegan a su fin. Si ha de ocurrir algo nuevo, positivo, que ocurra, a ella ya no le afecta. O por lo menos, intenta que no le afecte, pero es casi imposible. Siempre hay cosas que logran poner nervioso, que consiguen sacarnos de la estabilidad y nos revolucionan. ¿Por qué actúa así el cuerpo? De manera razonada sabe que no es bueno, pero sigue sucumbiendo. Ahora quiere creer que no lo hará, pero en algún lugar de su mente sabe que lo hará, que no podrá resistir, y en otro lugar no muy lejano a ese, quiere hacerlo. Ese es el problema, que alguna parte de ella sigue queriendo hacer esas cosas, aunque sabe que estos últimos meses, estas últimas semanas, sus deseos han disminuído. Quiere seguir por ese camino, abandonar esa vieja historia. Le vienen muchos recuerdos a su mente que la confunden. En el fondo sabe, que, prácticamente, desde ese primer fugaz momento, eso era lo que quería. Lo que nunca pudo imaginar en ese momento es que lo fuera a conseguir, pero, ¿a qué precio?.
Sabe que es una persona totalmente diferente a la que había en aquel coche aquella noche de verano, que ha madurado y evolucionado hacia algo mejor. Podría decir que se quiere más, por así decirlo. Por un lado sabe que no le conviene, que debería alejarse porque, aunque no lo quiera, le crea una dependecia, pero por otro lado también sabe que no es la dependencia de antaño, ahora es mucho más ligera, sin embargo sigue estando ahí y es eso lo que la hace caer una y otra vez. ¿Está a su merced? ¿O sólo son casualidades?
Es hora de decir basta.
Es necesario dejar de caer en la tentación.
Es hora de decirte adiós.
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